Beefeater BURROUGH'S

BEEFEATER BURROUGH’S RESERVE

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Decripción de producto

En 160, el holandés Franciscus Sylvius embotella la ginebra por primera vez. Las tropas inglesas la descubren en la Guerra de los 30 años y la adoptan en su día a día como el coraje holandés, llevándola a Inglaterra. Es cuando el rey William III impone fuertes tasas a la importación y comienza la producción propia de dudosa calidad y sin receta original que resulta en la London Gin Craze. Esto provoca alcoholismo a gran escala y obliga a crear una tasa anual de 50 libras para producirla y venderla (1736). En 1862, James Burrough crea una receta magistral y nace el estilo London Dry Gin.

La historia de la ginebra se ver­tebra a base de batallas, holandeses, Inglaterra, leyes secas, destilaciones clandestinas y, desde hace un tiempo, en nuestro país, de gintónics. Espa­ña es el tercer mayor mercado a nivel mundial de ginebra, según la Interna­tional Wine & Spirit Research. Entre 2010 y 2011, se vendieron hasta 3,2 millones de cajas de nueve litros. Todo un récord. Sin embargo, Beefeater ha dado un paso más allá y con la Bee­feater Burrough’s Reserve, disponible a partir de septiembre, propone olvidar las mezclas y saborear la ginebra sola. Su artífice y maestro destilador, Des­mond Payne, sorprende a los amantes de este destilado, siempre con la rece­ta original de 1860 de James Burrough presente, con una ginebra ultra pre­mium, con carácter de madera.

La Burrough’s Reserve se ha des­tilado a mano utilizando el alambique original número 12 de Beefeater data­do de 1880, pero también contiene el sabor de un espíritu nuevo. “Hay que mirar atrás para ver qué se ha hecho hasta ahora y darle un toque con­temporáneo”, dice Payne. Con esta ginebra, se “invita a explorar nuevas sensaciones” y, así lo demuestra su reposado en barricas de roble Jean de Lillet, que Payne ha seleccionado específicamente. Tras el tiempo ade­cuado, que también decide el maestro destilador, se obtiene una ginebra nu­merada con una reducida producción anual que se ha impregnado del color y el aroma de la madera.

De color dorado pálido, al tomarla sola se perciben las notas florales y la vainilla que desembocan en un aroma ligero de bayas de enebro. En el pala­dar es suave con especias complejas que pasa por los cítricos, la frescura y el roble, para acabar en el especiado, pino seco con ahumados. “Todos los sabores deben tener un balance y complementarse”, dice Payne. “En la receta y en su elaboración está el secreto”, añade el experto.

Continentes con poder

Beefeater ha contado con la colabo­ración de Tony Conigliaro, bartender y cofundador de The Drink Factory, para mostrar la versatilidad de esta ginebra. Para ello, ha diseñado dos vasos (uno tipo Martini y otro tipo whisky) con el que prueba que la forma y la tempera­tura de servicio también determinan el carácter del destilado en nariz y boca. ¿La recomendación del experto? Vaso Martini a -10º C. Un trago gourmet que puede maridarse con higos, dátiles, orejones o queso.

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